2020-21_QD1/ E6_Caso de Estudio 6/ MIND THE GAP_Recuperación del lugar_Flisvos, Athens_Nella Golanda


2020-21_QD1/ E6_ 
Caso de Estudio 6/ MIND THE GAP_Recuperación del lugar_Plaza Central de Flisvos, en Palaio Faliro, Atenas, obra de Nella  Golanda & Aspassia Kouzouri.

El profesor P. Ursprung nos dice que algunos de los edificios más icónicos de las últimas décadas han perdido parte de su atractivo popular, ya que el ámbito de lo construido representa realidades políticas y comerciales ajenas a buena parte de la sociedad.  No obstante, en la práctica de arquitectos como Peter Zumthor o  Alvaro Siza, todavía persiste la convicción de que la arquitectura y el arte deben ser capaces de producir relaciones entre el hecho construido y el usuario, que no existan únicamente   mediante la percepción visual.

Nos dice P. Ursprung: En la primavera de 2013 estuve de viaje en Atenas con mis alumnos. Nuestros anfitriones nos llevaron a la costa y nos enseñaron cómo, en la época del boom de la construcción durante la posguerra, la expansión desregulada desconecto la ciudad de la playa. Nos dirigimos al puerto deportivo con la intención de hacer una parada en Palaio Faliro para ver el muelle escultórico de Flisvos, de la artista griega Nella Gollanda y Aspassia Kouzouri. Nuestros anfitriones habían escogido este proyecto, completado en 1986, como un ejemplo raro y exitoso de como podía hacerse accesible la playa.

Recuerdo que íbamos caminando a lo largo de la costa, en parte prestando atención a nuestros guías y en parte absortos por las hermosas vistas del Mediterráneo. Nuestro ritmo se ralentizo súbitamente e hicimos una parada. Los estudiantes empezaron a formar pequeños grupos y a charlar entre ellos: algunos se sentaron, otros sacaban fotos e incluso hubo uno que se puso a hacer el árbol. Yo disfrutaba de la calidez del aire, del olor fresco y salado del mar, del azul intense del cielo. Me llevó un rato darme cuenta de lo que había pasado. Habíamos llegado a nuestro destino, el muelle escultórico de Flisvos, pero nuestros anfitriones, a propósito, no nos lo habían comunicado. Aun sin explicación ni introducción alguna sentimos que habíamos llegado a un lugar muy especifico. No había ninguna necesidad de prisas, ninguna urgencia por seguir adelante. Simplemente estábamos presentes.

Comencé a examinar el lugar con más cuidado. Se trataba de una superficie inclinada, construida a base de hormigón revestido con unas losas de mármol erráticamente cortadas y de diferentes colores, que caía ligeramente hacia el mar. No había barandilla, pero me sentía seguro porque la superficie rugosa de mármol proporcionaba un buen asidero. Pisaba en terreno solido, aunque mas cerca del mar que en cualquier otra parte del paseo. Parecía como si uno pudiera simplemente echar una carrera y saltar al agua, o incluso echar a volar hacia el horizonte. E una parte se había tallado un nicho que formaba unos bancos revestidos de piedra y madera. En otro lado, un grupo de bancos parecían surgir de la plataforma maciza. Estos bancos estaban dispuestos de modo que la gente pudiera sentarse cerca y charlar, a pesar del ruido del viento y del mar. Unos pocos escalones conducían a una playita de arena protegida y enmarcada por el muelle.


Fuimos conscientes de inmediato de la calidad y de la belleza de este lugar que contrastaba fuertemente con lo azaroso de las numerosas construcciones de infraestructuras que habíamos visto dispersas por toda la costa. Sin embargo, también estábamos desconcertados, y empezamos a hablar sobre lo que teníamos ante nuestros ojos. ¿era esto arquitectura?, ¿una escultura?, ¿una pieza de infraestructura?, ¿una escenografía? ¿Era un escenario para un teatro, un mirador, un malecón, un pedestal, una fortificación, un salón al aire libre? Era imposible definir el tipo de estructura, e incluso nos costó describir su tamaño. Sin embargo, sentimos que aquella construcción se relacionaba de una manera muy específica con nuestros cuerpos, que producía un estado de atención intensificada hacia el aquí y e ahora, y eso agudizaba nuestra percepción de los alrededores.

Espacio escénico

Nunca antes había estado en ese lugar, y no sabía nada de Nella Golanda hasta que llegué a Grecia. Sin embargo, sentí una especie de déjà vu. ¿En qué otro lugar había experimentado una sensación comparable de mi propia presencia dentro del entorno construido? La relación entre lo artificial y el paisaje, entre la escala pequeña y la grande, entre las losas de piedra cuidadosamente dispuestas, casi ornamentales, y la estructura general me recordaba a otros lugares que ya había visitado. A medida que daba vueltas por el muelle, sentía la superficie del mármol bajo mis zapatos y con las puntas de los dedos notaba el contraste entre el hormigón rugoso y la madera pulida de los bancos, y recordé un viaje que hice a las piletas publicas de Leça de Palmeira, construidas por Alvaro Siza cerca de Oporto a principios de la década de 1960. Unos colegas me llevaron allí hace dos años en un día demasiado frio como para bañarse. En las piletas de Siza, con sus plataformas de hormigón y escaleras que daban la impresión de haber sido añadidas directamente, o bien talladas en la roca, me sentí cercano al océano Atlántico y, a su vez, protegido por él. La costa rocosa y las intervenciones de hormigón servían de marco mutuo, por decirlo de algún modo. Me había fascinado otra conjunción similar cuando visité el estadio municipal de Braga (2003), de Eduardo Souto de Moura, donde la crudeza de la cantera existente crea un contraste con la elegante estructura de hormigón de las gradas. La oscilación entre lo visual y lo táctil, y el recorrido a seguir que ofrece la arquitectura al visitante, así como el sentido de lo teatral son cruciales en ambos arquitectos.

La fusión entre lo pictórico, lo escultórico, lo arquitectónico y lo escénico que experimenté en Palaio Faliro también me recordó a Gibellina Vecchia, donde el artista italiano Alberto Burri forjó un paisaje de hormigón sobre las ruinas de una aldea siciliana que había sido destruida por un terremoto. Conocido en la década de 1950 y 1960 por sus cuadros de gran formato con superficies tratadas toscamente, entre ellas la arcilla y la tela, Burri había aumentado la escala de una pintura a la de todo un asentamiento. Su obra Grande Cretto (1981) permitía a los visitantes hundirse literalmente en la superficie de una pintura de grandes dimensiones y desaparecer por sus grietas, que servían tanto de caminos reales como de trazas del proceso artístico. Y, finalmente, los matices de los materiales, las texturas y los colores bajo mis pies en Palaio Faliro también me recordaron al camino de piedra y hormigón que atraviesa las salas de la reforma del museo di Castelvecchio en Verona, de Carlo Scarpa, construida entre finales de la década de 1950 y mediados de la de 1970. En este museo, Scarpa fue mas allá que cualquier otro arquitecto de aquella época en su intento por orquestar los movimientos de los usuarios del edificio. Me sentí libre de deambular por él, guiado sin peligro por la narrativa espacial que utiliza la luz y la sombra, los espacios angostos y abiertos y una variedad de materiales para envolver al visitante del museo.

Durante nuestra breve estancia en el muelle escultórico Flisvos, experimentamos una combinación similar de orientación y libertad de movimentos. En cierto sentido, nos sentimos como bailarines o actores sobre un escenario, actuando libremente sin una trama o una coreografía fija; simplemente nos dejábamos llevar por el entorno. Quizás éramos particularmente susceptibles a este aspecto escénico porque el día anterior habíamos visitado el teatro de Dionisio Eleuteros.

LABORES A REALIZAR:

– Describir los ámbitos de este lugar. Nótese que los diversos grupos de mobiliario urbano-esculturas- fuentes, o como podamos llamarlos, delimitan areas, abriendo y cerrando dominios.

– La significación histórica del área incluye una serie de perspectivas, donde se proyecta todavía la ciudad, al tiempo que se precisa contener a la ciudadanía: los espacios libres están llenos de sugerencias, no en vano el puerto de Palaio Faliro es anterior al del Pireo.

-la definición de los volúmenes mediante un rasgo decidido no está reñida con la interacción de sonidos -el murmullo de la hojarasca o las ramas, el fluir del agua, el viento, el gentío, el mar no tan distante… todo aporta una diferenciación de zonas, casi musical.

– Podéis seguir en el video de you-tube cómo es este lugar. Aún queda información que iremos aportando, en paralelo con los comentarios de clase. Antes de empezar, es importante comprender el ámbito, y abrid vuestra percepción. Después, disfrutad.

BIBLIOGRAFIA Y ENLACES:

Ursprung, P.: “Presence: The Light Touch of Architecture”( Presencia: el leve toque de la arquitectura, en Sensing Space. Architecture reimagined, catálogo de la exposición que tuvo lugar en la Royal Academy of Arts, Londres, 2014, traducido al español como parte de los textos de Philip Ursprung, en Brechas y conexiones. Ensayos sobre arquitectura, arte y ecconomía, Puente Editores, Barcelona, 2016).

https://youtu.be/l3mQz7MeYXw