2020_21_QD1 / E1_ Caso de Estudio 1/ MIND THE GAP _ Arquitectura y lugar_ Kisteglad_

RA3_2020_21_QD1_Caso de Estudio 1_En la desembocadura del mar. Kisteglad, una casa de verano en Hellersöya, arq. Wenche Selmer, 1965.

Sensibilidad tectónica, planta general, conjunto.

Escondido detrás del svaberg en el extremo de Hellersöya hay un pequeño grupo de casas. Envejecidas y grises como las rocas que las rodean, se erigen como un comité de bienvenida en el skjrergärd, una agradable señal de la presencia humana en el accidentado paisaje.

Cuando Selmer recibió este encargo, una pequeña cabaña roja se erigía en el lugar donde hoy se encuentra la casa principal; su frontón asimétrico se repite en la nueva casa más al este. Cuando la podredumbre y las hormigas carpinteras se convirtieron en un serio problema, la cabaña fue derribada, renovada y reubicada, proporcionando así un sitio vacío para construir. El cliente decidió construir varias casas bajas – una casa de verano, una sauna y una casa de invitados -creando un pequeño harbar en un lugar idílico. El lugar era extrañamente tranquilo, tanto que los pescadores de la zona solían anclar sus barcos allí durante la tormenta. Un muelle de piedra pavimentado entre las rocas crea un dique plano para los edificios, uniéndolos entre sí. Los muelles de madera conectados al muelle se han hecho a medida para ajustarse a los contornos del svaberg apoyados sobre vigas ocultas pareciendo flotar en el agua.

Las casas quedan protegidas entre las rocas. La teca del muelle en el puerto natural acaban fundidas en apariencia con los macizos que lo definen.

El programa de proyecto se resuelve en tres pequeñas casas, reduciendo así la dimensión visual de una masa construida total de 1.205 pies cuadrados. El diseño se ajusta a los pequeños e íntimos rasgos del paisaje, de modo que el lugar permanece dominado por la naturaleza. Se crean varios espacios exteriores aislados entre las casas y las rocas, enmarcando el paisaje de una manera única. Algunos de estos espacios son estrechos, con sólo el espacio suficiente para pasar y almacenar herramientas. Otros proporcionan espacios para sentarse. Entre las cabañas y las colinas hay ahora un gran patio pavimentado con losas de piedra, donde antes había una rocalla entapizante de aliso y un pozo, soleado y protegido del viento. Este espacio ofrece diversas posibilidades de interacción entre interior y exterior en una zona donde las rocas escarpadas y el mar limitan de otro modo la movilidad del usuario. Una abertura natural en la roca suficientemente amplia para un pequeño sendero conduce al arenal de la bahía al otro lado del promontorio y dentro de la isla.

La casa principal tiene una cocina y una sala de estar en planta, así como un pequeño vestíbulo de entrada con una caja de escalera que conduce al dormitorio de la planta superior. Desde el vestíbulo de entrada se accede también a otra habitación en planta baja, de modo que el vestíbulo crea una separación bienvenida entre los dormitorios y la sala de estar. La casa exterior albergaba en origen una cisterna, un almacén, una sauna y un aseo, mientras que la casa de invitados proporcionaba dos dormitorios para los visitantes. Casi todas las habitaciones, bastante pequeñas, tienen ventanas que dejan entrar luz en varias direcciones.

Interiores. La misma solución constructiva sirve de acabado.

 

Al entrar en la casa principal, uno percibe primero la sala cuyo pavimento de losas de pizarra recuerda al muelle exterior de piedra. Las escaleras que llevan al dormitorio en el ático están abiertas, y una ventana proporciona una vista de la colina. La sala de estar y la cocina tienen 23,3 pies de largo por 14,1 pies de ancho, con luz entrando por tres lados. La habitación alta con cerchas de madera vistas en el techo tiene también una gran chimenea y un hogar de leña. Debido a que la casa está situada cerca de la orilla del mar y con habitaciones relativamente pequeñas, casi parece haber sido encajada en la angosta parcela. El hecho de que la habitación principal se amplíe verticalmente da como resultado una armonía espacial; resultando compleja y atractiva como una pequeña catedral.

La cocina original fue diseñada a medida y construida en teca. Era compacta y muy pequeña, con encimeras estrechas. El actual propietario, que se hizo cargo del lugar en 1976, necesitaba una cocina más grande con lavavajillas y más estanterías y por tanto la amplió hacia el antiguo cuarto de lavado/ tendedero detrás del hogar. Las ventanas junto a la encimera de la cocina y la mesa del comedor proporcionan una vista del mar. Dos puertas batientes de cristal de dos alas en el testero y el lado más largo de la casa abren aún más la habitación al muelle.

Las habitaciones de invitados son pequeñas y tienen su propio acceso al muelle. Todas las puertas del lado del mar están cubiertas por el techo, protegiéndolas a ellas y a cualquiera que entre o salga de la casa contra la lluvia y la humedad del mar. Este porche se convierte así en una zona de transición, ofreciendo protección tanto física como emocional, importante en una casa que se encuentra tan cerca de la orilla.

La electricidad y el agua se instalaron más tarde, suministradas desde Lillesand y colocadas en zanjas, fuera de la vista. En los años 1990, se encargaron a Selmer los últimos cambios en las kabins. En el excusado, la cisterna se convirtió en una ampliación del almacén y del taller (utilizado para cocinar cangrejos, entre otras cosas), y se instaló una oficina de verano en lo que solía ser la sauna. También se instaló un nuevo baño con inodoro y ducha. Hoy el grupo de edificios es una residencia de verano práctica y bella, con capacidad para siete personas.

La calidad arquitectónica de las kabins se ejemplifica en los hastiales, que, con su revestimiento horizontal en el lado oeste y la falta de ventanas, transmiten una sensación de tranquilidad y de tensión. El muro de piedra de la cisterna original une la casa con sus alrededores, y la horizontalidad de los hastiales y la disposición de los edificios a lo largo del muelle forman un fuerte vínculo con el plano horizontal del agua. Nuevas constelaciones espaciales se crean constantemente entre las tres unidades separadas. El juego mutuo de luces y sombras entre las proyecciones de la cubierta, los pilares y las paredes cambian y dan profundidad a la escena. La transición entre interior y exterior, entre las casas y el muelle, se aprecia mediante el revestimiento que termina muy por encima del suelo de piedra y gracias a las grandes rocas que se encuentran delante de las puertas, acentuando la conexión con el lugar. El tosco revestimiento de madera, impregnado a presión, que ha permanecido sin tratar durante treinta y cinco años, expresa aún más el profundo parentesco con el paisaje circundante, con su brillante color gris plateado y su aspecto cálido y robusto.

texto original de Elisabeth Tostrup, 2006: Norwegian Wood. The thoughtful Architecture of Wenche Selmer. Princeton Architectural Press, págs 78-89. New York.Traducción libre de Antonio Millán-Gómez.

El aparente desorden percibido desde los flancos, se nos muestra como una disciplinada alineación desde la roca. Algo parecido sucede con las aberturas, resultado directo de las condiciones del medio.

TASK1_ El ejercicio que se propone es la explicación en varios DIN A-3 de esta casa, comunicando su contenido con claridad, en una labor de síntesis, en sesiones de clase y privadas para su comprensión, exposición ordenada y explicación final.

Conviene analizar primero el carácter de esta arquitectura, elaborar una estrategia expositiva e ir descubriendo mediante croquis intencionados los entresijos de esta obra.

  1. Algunos arquitectos/ diseñadores (como Diener& Diener, Herzog& De Meuron, o Palazuelo desde sus primeros años parisinos) han indagado sobre conjuntos de formas con fuerte contenido global. Se trata de constelaciones formales, más que de formas.
  2. Las edificaciones del caso que nos ocupa definen un lugar, y una vez implantadas, difícilmente podemos imaginar este paraje sin ellas. Nótese que los materiales pueden desmantelarse y retornar el terreno a su estado primitivo. En su modestia es una gran obra, con fuerte sentido del lugar. Y ese ha de ser el punto inicial de su ejercicio: cómo explicar el lugar, todo él y dentro de él el conjunto de las construcciones.
  3. Es un ejercicio de criterio expositivo, como si fuera uno de vuestros proyectos, a explicar posteriormente en Taller. Qué debe explicarse bien, qué puede omitirse, cómo situar la secuencia de plantas, alzados, secciones, croquis.
  4. La técnica es libre: puede realizarse la representación con cualquier software de dibujo asistido por ordenador, y también puede dibujarse a mano. Lo más relevante, a fin de cuentas, es la claridad comunicativa.
  5. Habrán de incorporar algunos alzados y secciones. ¿cuáles son necesarios y cuáles prescindibles? ¿Cómo disponerlos para una lectura adecuada? ¿Cómo llegar al compromiso de situarlos bien en el papel y que quien oriente la presentación pueda leerlos sin problemas? ¿Cuál ha de ser la escala?
  6. Puede apreciarse que la iniciativa es del estudiante, y que los resultados válidos son varios. Algunos planteamientos pueden llevar a errores irremediables.

Cualquier arquitecto vocacional vibrará sin duda ante múltiples descubrimientos; aquí las apariencias no son buenas consejeras.