2020_21_QD1 / E2_Caso de Estudio 2/ MIND THE GAP_Galería de Arte de la Universidad de Yale, New Haven, Connecticut 1951-1953
Kahn recibe el encargo de esta obra, hallándose en la Academia Americana en Roma, gracias al apoyo del arquitecto George Howe y el entonces joven crítico Vincent Scully. Romperá con ella la ortodoxia respecto al Movimiento Moderno en la arquitectura oficial de EEUU, hecho decisivo para su desarrollo posterior a sus cincuenta años.



Como puede verse en la planta de ubicación, la ampliación cierra la manzana rectangular con un volumen paralelepipédico, de manera que las preexistencias configuran un patio ajardinado configurado mediante un aterrazamiento de niveles. La operación es sencilla, con gestos elementales: el volumen exento tiene adjunta una galería más estrecha y de igual altura, ligeramente retrasada para permitir la entrada.
La idea inicial consistía en un volumen elemental cuyo forjado evoluciona en el desarrollo de proyecto, desde un techo de bovedillas a una estructura compleja de casetones tetraédricos donde pueden ocultarse las conducciones de ventilación y otros sistemas de acondicionamiento.


La sabiduría geométrica de Ann Griswold Tyng, con infrecuentes vinculos simbólicas, se deja ver en ese forjado, que permite establecer contrastes acordes con la diversidad de obras expuestas en esta Galería de la Universidad de Yale, de la que este proyecto era una ampliación. Debía albergar el departamento de arquitectura mientras se finalizaba el edificio diseñado por Paul Rudolph (cuyas relaciones con la idea de proyecto para la Universidad Luigi Bocconi de Grafton Architects son dignas de consideración). Aquel edificio debía ubicarse al noroeste de la Galería, al otro lado de York Street (véase plano de situación).

El edificio se concibe simple y alto, diferenciando espacios sirvientes y servidos, hecho que se exhibe con claridad en el centro -con una llamativa escalera triangular inscrita en un cilindro que separa en dos el volumen principal. Las plantas primera y segunda se destinan a exposición y las dos últimas a la escuela de arquitectura, que en un inicio era el destino del edifico. Los espacios están revestidos de paneles.


La imagen exterior queda caracterizada por la fachada ciega de ladrillo a Chapel Street, con bandas de piedra caliza, que incrementan su carácter longitudinal, en contraste con las otras fachadas de cristal. Como ya se ha comentado, el retranqueo perpendicular de la entrada principal, define y refuerza la unidad de este frente del edificio, que no se pierde en restauraciones posteriores. Contrastan los casetones en forma de tetraedro de los forjados de hormigón, aprovechando sus intersticios para las instalaciones, y ofreciendo un contrapunto de la sencillez de los espacios diáfanos interiores. Así como la diferencia entre esta fachada ciega y los muros cortina del jardín.


Tyng aporta su sentido de la geometría, compartido con las influencias de Buckminster Fuller. Y con la construcción de un nuevo forjado de hormigón armado y ligero donde se incorporan techos, suelos y servicios en un solo sistema de tetraedros huecos, se eliminan falsos techos y permiten usos diversos, exposiciones y fines varios.
Kahn se inicia en ese equilibrio entre una ordenación de serenidad clásica, una monumentalidad esencial, y su componente geométrico-estructural que singulariza la obra realizada desde entonces.

Las restauraciones recientes permiten comparar la contención del proyecto inicial y el difícil compromiso con la variedad de edificios en esta manzana. Ese difícil compromiso es el reto del ejercicio, asumirlo y desarrollarlo al comunicar el proyecto.
Bibliografía:
RONNER, Heinz; JHAVERI, Sharad, and Institute for the History and Theory of Architecture, ETH, Zurich: Louis I. Kahn. Complete Work 1935-1974. Birkhäuser, Zurich, 1987.
Romaldo Giurgola, Jaimini Mehta: Louis I. Kahn, Arquitecto. Ed. GGili, Barcelona, 1976.
Brownlee, De Long, 1998: Louis I. Kahn. en el reino de la Arquitectura. G. Gili, Barcelona.
A&V Monografías 44, 1993.
AD Classics:Yale University Art Gallery/Louis Kahn/ArchDaily
(accedido 30 julio 2020)
AGRADECIMIENTOS: a José Luis Colmenares, y seguidores en www.facebook.com, diseminando hasta el ultimo rincón del globo las obras de Kahn en YES, LOUIS KAHN!
Webs sobre Yale University Art Gallery. Renovation and Expansion. New Haven, Connecticut. US. 1951. Architect: Louis I. Kahn:
https://www.architecturalrecord.com/
https://en.wikiarquitectura.com/
TAREA A REALIZAR:
Iremos descubriendo que el fuerte vínculo con el lugar adquiere aquí otras dimensiones, relacionándolo con la afirmación de una arquitectura que deja atrás convenciones, proponiendo nuevos métodos de proyecto. La información es ingente, incluso excesiva, sobre el proyecto del estudio de Kahn y renovaciones posteriores, introducidas aquí en la medida en que puedan ayudar a comparar lo ya realizado y las cortapisas que cualquier cambio conlleva.
Primero, es obligatoria una lectura profunda de la propuesta.
Segundo, debemos tomar posición (planta, sección, singularidades de la manzana, sencillez junto a complejidad, geometrías constructivamente resueltas, posibilidades de los materiales utilizados, diálogo con la ciudad,…).
Tercero, deberemos elegir un aspecto que atraiga el interés de cada estudiante, y desarrollarlo debidamente…
Dedicaremos dos semanas, hasta el 30 de setiembre. En paralelo, informaciones adicionales sobre la visión de la arquitectura en el estudio de Kahn y su entorno.
“El sentido del lugar” (Romaldo Giurgola, Jaimini Mehta: Louis I. Kahn, Arquitecto. Ed. GGili, Barcelona, 1976)
(Antes de entrar en materia imaginemos una conversación de Louis Kahn con Luis Barragán y el Dr. Jonas Salk en el Patio del Instituto Salk: “No pondría un árbol o una hoja de hierba en este espacio. Debiera ser una plaza de piedra, no un jardín”. Yo [Louis Kahn] miré al Dr. Salk y él a mí y ambos sentimos que esto era profundamente correcto. Percibiendo nuestra aprobación, (el Dr. Salk ¡) añadió alegremente, “si hace de esto una plaza, ganará una fachada, una fachada al cielo”).
Las ideas de Louis Kahn sobre el hombre están íntimamente ligadas a su concepto del lugar, término al que daba un sentido muy particular. La palabra «plaza» es corriente, denota algo que existe y que, referido a la medida humana, significa la necesidad de estar, de poseer y, a veces incluso, de conquistar. La plaza puede ser un lugar de aislamiento o de encuentro y es siempre un punto de contacto con el emplazamiento, sea éste natural o artificial. Ahora bien, resulta patente que el movimiento moderno de la arquitectura ha descuidado excesivamente el sentimiento humano y lo ha esquematizado con otra medida.
En lo que se refiere a los conjuntos, la arquitectura antigua tenía en cuenta, en todo el mundo y muy cuidadosamente, las condiciones humanas: el estilo, y si se quiere hasta el «aire», señalaban muy claramente su utilización: ceremonias, juegos, fiestas o paseos. Gracias a una prolongada tradición, la arquitectura clásica y gótica poseían una expresión cuyos rasgos indicaban inmediatamente su destino.
La arquitectura clásica era tan universal que se adaptaba fácilmente y sin grandes cambios a todos los países del mundo y a los programas más diversos; y es que, en el fondo, es indiferente el aspecto que adopte la expresión arquitectónica a condición de no fracasar en la utilización de la obra hasta el punto de hacerla ilusoria. El porche modesto y sencillo de una hacienda mejicana tiene una autenticidad más evidente que la arquitectura más indiscutiblemente moderna desde el punto de vista de la técnica y la estética, pues con toda su sencillez sabe crear un espacio, un lugar, condición esencial de partida. Pero, al parecer, no se pensó en tal cosa cuando se proclamaron los principios de la nueva arquitectura. La fe que se depositaba, a pesar de las tendencias del movimiento moderno, en las reglas clásicas de las bellas artes ha persistido, si bien el sentido del espacio se ha visto ahogado por las quimeras de la preeminencia de la función y de la técnica.
Los arquitectos modernos continuaron ilusionándose con las definiciones abstractas de la estética moderna, cuyos principios apenas si se alejaban de las antiguas fórmulas, hasta el día en que la amplitud de las construcciones alcanzó tal grado que fue preciso cuidar más el marco en que se situaba la arquitectura que la arquitectura misma.
Las guerras y la producción material, los nuevos sistemas políticos y las teorías económicas vinieron a sumarse a la confusión de las ideas. Por un lado, estaba el desinterés cada vez mayor que hacia la arquitectura demostraba un público cansado de la monotonía de las fachadas prefabricadas y, por otro, ese fanatismo que asimila la arquitectura a postulados ideológicos o políticos. Para Louis Kahn no es posible precisar fácilmente la noción de lugar mediante una imagen.
Tenemos, por una parte, las exigencias humanas y, por otra, el emplazamiento donde el programa debe hacerse realidad. De laalianza entre la idea y la figuración, entre las necesidades y la topografía resulta un espacio cuyos contornos no vienen definidos inmediatamente y cuya organización se determina por la yuxtaposición sensata de las partes constituyentes.
De la misma manera que no bastaría con una definición para tener un automóvil o un avión, tampoco un lugar, por atrayente que sea, adopta su verdadero rostro sin que la mano del hombre lo moldee, le imponga la huella de su presencia.
La arquitectura nació seguramente en el momento mismo en que se puso un techo sobre cuatro pilares; pero en realidad no ha existido de verdad hasta que el hombre decidió el emplazamiento de su obra. Es esta determinación la que ha conferido a la arquitectura su verdadera razón de ser en el espacio. Y esto es tan cierto que, sin esta acepción, se cae inmediatamente en lo abstracto, que nada tiene que ver con la arquitectura.
Por otra parte, si se pretende resolverlo todo apoyándose en datos naturales, se cae en la imitación, procedimiento que, en. lugar de ser constructivo, deviene destructivo y suele rebajar el objeto que se quería exaltar.
En Kahn, por el contrario, el sentido del lugar procede de una fe muy antigua de la que él extrae virtudes que el mundo sin fe ha olvidado. Los lugares que crea están realmente destinados a la vida de las gentes. El laboratorio Salk, el laboratorio Richards, la biblioteca de Exeter, el museo de Fort Worth son lugares de un innegable carácter social donde los espacios se ajustan perfectamente a las condiciones humanas. A menudo, estos edificios están concebidos como recintos de sólidos muros que no dejan adivinar la flexibilidad de las circulaciones interiores, configuraciones que corresponden, por dentro, a la necesidad de reclusión. y por fuera a la de expresión simbólica.
Ensanchando el concepto de «institución», Louis Kahn define el «lugar» como receptáculo de acciones y como expresión de necesidades humanas.
Los baños del Centro Comunitario de Trenton y los espacios de la biblioteca Exeter muestran claramente la transición del exterior al interior, el paso de la zona pública a la semipública y a la privada. Existe una gradación sutil que va del ruido al silencio, de la luz diurna a la luz difusa de las habitaciones, del tumulto de los pensamientos a la calma de las reflexiones íntimas. Antes de decidir la distribución de una planta o la forma de una cubierta, Kahn se preocupa sobre todo de crear lugares que susciten la sensación de una vida adecuada.
¿Cómo era Louis Kahn? Dejemos que José Luis Colmenares nos lo explique:
Louis (Isadore) Kahn en retrospectiva… Jose Luis Colmenares,
https://www.facebook.com/groups/862146787142847/permalink/3273257289365106/
Louis (Isadore) Kahn (cuyo nombre original era Itze-Leib Schmuilowsky) nació en Kuressaare, isla de Saaremaa, en Estonia el 20 de febrero 1901, en el seno de un humilde hogar judío. Cuatro años más tarde su familia emigró a los Estados Unidos, temiendo que su padre fuera reclutado por el ejército durante la guerra ruso-japonesa. Louis Kahn. Se crió en Filadelfia y adquirió la nacionalidad norteamericana el 15 de mayo de 1914.
Fue educado en una rigurosa tradición Beaux-Arts, con su énfasis en el dibujo, en la Universidad de Pensilvania. Después de graduarse en 1924, Kahn viajó por Europa y se instaló en la ciudad medieval amurallada de Carcassonne, en lugar de quedarse en las cunas del clasicismo o del modernismo. En 1925–1926 Kahn fue diseñador jefe de la Exposición del Sesquicentenario (Filadelfia-PA, 1926), bajo la égida del celebérrimo Paul Cret. A partir de 1947 enseñó durante una década en la Universidad de Yale; en la que gozó de una gran influencia. Posteriormente se trasladó a la Universidad de Pensilvania donde, por muchos años, fue también docente de tremenda importancia. Entre sus alumnos más destacados se encuentran Moshe Safdie y Robert Venturi.
Kahn siempre se involucró profundamente en todos sus trabajos. Supo, como muy pocos de sus contemporáneos, reinterpretar el estilo internacional de forma nada convencional y de modo harto original y creativo, inspirándose a menudo en la arquitectura antigua. Sus trabajos reflejan su interés por la luz y los materiales. Isamu Noguchi se refirió a él como “un filósofo entre arquitectos”; amén de haber contado con la decisiva asistencia y colaboración de su coterráneo (también nacido en Estonia), el notable Ingeniero estructural August Komendant.
Louis Kahn nunca se esforzó mucho por congraciarse con los clientes, por lo que no fue sino hasta que tuvo cincuenta y un años que completó su primera gran construcción: la extensión Galería de Arte de la Universidad de Yale (New Haven-CT. 1951-53).
Para cuando llegó a los sesenta años, el hombre bajo de corbatas de moño flojas, que se peinaba hacia adelante para ocultar la calvicie, había alcanzado fama internacional con la construcción de los Richards Medical Laboratories en la Universidad de Pensilvania (Filadelfia-PA. 1957-64). Constaba de torres apiladas de laboratorios sin columnas, y fue el primero de sus proyectos que articuló la diferencia entre “espacios servidos y servidores”, los segundos de los cuales eran las escaleras, ductos de ventilación y otras redes de apoyo. Los albergó en estructuras aparte que parecían chimeneas y recordaban las torres de San Gimignano de Italia, que había esbozado unos años antes.
Sus enérgicos dibujos pastel representan templos en ruinas del mundo clásico, desde Corinto hasta Roma y de Luxor a Giza. Fueron precisamente los viajes, que realizó en los años 50, los que lo llevaron a pensar que la esencia de la arquitectura sólo se revelaba del todo cuando alcanzaba el estado de ruina. Vacía ya de función, una construcción podía entonces hablar sólo de cómo había sido hecha. Esa idea llegó a definir su trabajo más importante, que completó en los siguientes veinte años.
Kahn describiría sus obras en construcción como “ruinas al revés”. En Dhaka, eso le dio resultados especialmente buenos: cuenta la leyenda que, durante la guerra de liberación de Bangladesh en 1971, los bombarderos no tocaron el lugar donde se construía su Asamblea Nacional porque tomaron el misterioso complejo celular por las ruinas de un sitio histórico antiguo. Como destaca la muestra, sin embargo, las construcciones no tenían rastros de pretensión estética ni de regodeo fetichista en lo arcaico. Las paredes perforadas de las construcciones de Dhaka son una herramienta vital, dado que protegen los espacios interiores de la luz solar directa y permiten la ventilación. Como dice Von Moss: “Quisimos mostrar que, detrás de esa fachada de neoclasicismo y revival histórico, Kahn basó sus construcciones en la comprensión del entorno”. Kahn estaba arruinado cuando murió. Su pequeño estudio de Filadelfia tenía una deuda de 500.000 dólares.
Kahn tuvo tres familias con tres mujeres diferentes: su esposa Esther, su compañera de trabajo Anne Tyng, y con Harriet Pattison. Su hijo, con esta última, Nathaniel Kahn, retrató la vida del arquitecto en un documental titulado “Mi arquitecto: el viaje de un hijo“, que fue nominado al Oscar en 2003. En él participaron renombrados arquitectos como B.V. Doshi, Frank Gehry, Philip Johnson, I. M. Pei, y Robert Stern, pero también muestra sus complejas relaciones familiares, así como las inusuales circunstancias de su muerte.
Murió el 17 de marzo de 1974 de un ataque al corazón en los sanitarios de la estación de Pensilvania de Nueva York. Acababa de regresar de un viaje de trabajo en Bangladesh. Entre el 9 de julio y el 12 de octubre del 2014, tuvo lugar la exhibición “The Power of Architecture” sobre la obra de Louis Kahn, en el “Design Museum” de Londres-Inglaterra; la más interesante completa retrospectiva sobre el Arquitecto realizada hasta la fecha.
Texto de José Luis Colmenares, Miami Dade College, Architect.